60 SEMINCI. Sección Oficial. Crítica de ‘Rams (el Valle de los Carneros)’: Conmovedor retrato de la vida rural

Las críticas de David Pérez “Davicine” en la 60 SEMINCI:
Rams (el Valle de los Carneros)

Rams (el Valle de los Carneros) viene avalada por ser la candidata por Islandia para los Oscar 2016 como Mejor Película de Habla no Inglesa, y ya cuenta con gran cantidad de premios (en la fecha de publicación de esta crítica) como el de Mejor Película “Un Certain Regard” en el Festival Internacional de Cine de Cannes y otros galardones a la mejor película en festivales europeos como el de Zurich, Serbia o Transilvania, además de ser una de las candidatas a mejor película de la Academia de Cine Europeo EFA 2015.

Dirigida por el cineasta Grímur Hákonarson y protagonizada por dos de los más reconocidos actores islandeses de su generación, Sigurdur Sigurjónsson y Theódor Júlíussson,  la película gira en torno a la vida de Gummi y Kiddi, dos hermanos que viven uno junto al otro en un remoto valle islandés y se dedican al cuidado de sus ovejas, premiadas en numerosas ocasiones como las mejores de todo el país por su antiguo y ancestral linaje. Aunque comparten tierras y estilo de vida, Gummi y Kiddi no se hablan desde hace décadas. Tras un concurso ovino descubren que una enfermedad mortal y repentina infecta una de las ovejas de Kiddi, por lo que todo el valle se verá amenazado y las autoridades se verán obligadas a sacrificar a todo el ganado de la zona para frenar la enfermedad. Esto se convierte en una sentencia de muerte para algunos granjeros, que tienen en las ovejas su principal fuente de ingresos. Pero Gummi y Kiddi no se rinden tan fácilmente aunque para hacer frente a las autoridades tengan que dejar a un lado viejas rencillas.
Sigurdur Sigurjónsson y Theódor Júlíussson dan vida a los dos hermanos protagonistas de Rams (el Valle de los Carneros), y son capaces de introducirnos en el drama que viven desde hace años, enfrentados por motivos que inicialmente no nos cuentan, para luego llevarnos de la mano, como lo hacen con sus corderos, a la mayor crisis que han vivido en su zona, debiendo casi darlo todo por perdido… pero no lo hacen desde un punto de vista dramático y buscando compasión, sino que integran perfectamente el humor a esta historia, ya que los dos solteros carcamales son una versión islandesa de Jack Lemmon y Walter Matthau, una extraña pareja orientada a reencontrarse que vive con la única compañía de sus ovejas y carneros.
Al igual que su compatriota Benedikt Erlingsson en De caballos y hombres, Hakonarson captura la esencia de la cultura rural profundamente arraigada. Nos presenta todos los detalles que se esconden tras el trabajo agrícola, sus horarios, costumbres, labores y ocio son retratados desde el punto de vista de sus solitarios protagonistas y nos presenta los hechos desde un punto de vista más parecido al documental que a la ficción, sobre todo dada la amplia experiencia como documentalista que tiene, pero gracias a las interpretaciones de los protagonistas adquiere un nivel magistral que dota a la película de una identidad propia, y nos hace desear conocer más de estos hermanos, cuyo estilo de vida llega a rozar lo absurdo en ocasiones, sacándonos de momentos dramáticos con gran acierto.

Con dos actores de la calidad de Sigurjónsson y Júlíussson es complicado decantarse por cual destaca sobre el otro, dado que cada uno tiene sus momentos de gloria y claramente son los protagonistas absolutos de esta cinta. Cuando inicialmente parece que el personaje interpretado por Sigurjónsson es el que está más centrado en su vida, el que controla la situación y no se altera por nada, decide rompernos los esquemas tomando una drástica decisión, y permite entrar en acción a Júlíussson brillando con luz propia en los nubosos parajes de Islandia, entrando ambos en una espiral de grandes secuencias que nos llevan hacia el clímax tanto emocional como meteorológico.

Es interesante el diseño de producción de Bjarni Massi, quien nos ofrece una visión de la vida en el valle como si nada hubiera cambiado desde los años 40, desde los vehículos hasta los peculiares jerseys que llevan, así como las rasgadas camisas que lucen, pasando por los interiores de las casas, para las que parece haberse parada el reloj hace décadas, prueba en gran parte de la ausencia de un toque femenino en sus vidas.

Además de la ambientación, algunas de las situaciones ayudan a sentir más real la vida en el valle, desde ciertos momentos peculiares en los aseos, bien bañándose o bien cortándose las uñas de los pies, hasta su ritual de preparación de calentamiento de comida al microóndas, secuencias que ayudan a aportar el humor que emana de cada fotograma, como lo hace la forma de comunicación entre hermanos por medio de mensajes enviados con el perro pastor que parecen compartir, por citar algunas.

La banda sonora de Atli Ovarsson nos acompaña como una sutil brisa durante todo el metraje, elevándose como una tormenta en los momentos clave, cumpliendo con el objetivo de ampliar las sensaciones que nos trasmiten las diversas secuencias sin desviar la atención de las mismas.

En resumen, Rams (el Valle de los Carneros) nos presenta un enfrentamiento entre hermanos con una crisis en el valle de los carneros llevándonos del drama a la comedia más sutil, con toques de surrealismo, en un viaje a través de bellos paisajes de Islandia y nos atrapa en una tormenta de emociones y grandes interpretaciones.

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