60 SEMINCI. Sección Oficial. Crítica de ‘Beeba Boys’: La mafia se tiñe con el colorido de Bollywood

Las críticas de David Pérez “Davicine” en la 60 SEMINCI:
Beeba Boys

La realizadora india Deepa Mehta nos presenta en Beeba Boys a Jeet Johar, un hombre dedicado a su familia y un miembro de la comunidad yat-sij respetuoso con las tradiciones. Pero también es el cruel jefe de una banda criminal compuesta por jóvenes violentos que cuidan al máximo su aspecto y su vestuario: los Beeba Boys. En el marco de la rivalidad con otras bandas de origen asiático que se disputan la supremacía en el submundo del tráfico de drogas y armas de Vancouver, Jeet lidera al grupo en una batalla por un trozo de la tarta que representa este lucrativo negocio y por el respeto que los jóvenes creen merecer. Pero también encuentra tiempo para ejercer de protector de un nuevo miembro de la banda de personalidad inestable y seducir a una hermosa mujer que forma parte del jurado encargado de juzgar un caso de asesinato en el que está implicado el novato.

Mehta consigue con cada película una experiencia completamente nueva, tanto para la cineasta como para el público, y ahora combina el colorido de Bollywood con la violencia y acción de las películas occidentales y la esencia del cine de mafias japonés, dando como resultado una película festiva y musical como las de la India, con diálogos que podrían venir de la mente de Tarantino, escenas crudas del cine de Takeshi Kitano y Takashi Miike e indumentaria al estilo de Uno de los nuestros, si en aquella época hubieran existido los Hipster y los modernos.
Beeba Boys no es una película que busque hacernos reflexionar demasiado, aunque sí que tiene su parte de sociología étnica, pero la cineasta parece haber querido simplemente disfrutar haciendo una película de gángsters y llevarla a la gran pantalla con un toque de diversión como pocas veces se ha hecho. De la fusión de drama y comedia en este género muchos esperarán ver una película al más puro estilo de Tarantino y Scorsese, pero Beeba Boys se acerca más al cine de Kitano, un referente en abordar las historias de Yakuzas con un humor muy peculiar y una violencia muy explícita. La diferencia principal es que Mehta y Kitano tienen como objetivo común unir esos dos géneros tan dispares pero lo logran de maneras muy opuestas. La mayoría de las películas que Kitano ha dirigido son dramas de mafiosos con un humor muy inexpresivo, casi estático… un humor amarillo (lo tenía que decir, sí) que dista mucho del que vemos en Beeba Boys, donde tenemos desde gags explícitos, chistes cada pocos minutos y escenas trepidantes que nos dejaran boquiabiertos. El ritmo musical y acelerado de Mehta en esta película poco tiene que ver con las escenas particularmente largas de Kitano, donde parece que nada sucede, pero la esencia de ambos tiene algo común que va mucho más allá y se deja apreciar, como el amor que sienten por desarrollar sus personajes aunque sean secundarios, demostrando el cariño que profesan por ellos. Puede que en este punto Beeba Boys se acerque un poco a Dead or Alive de Takashi Miike, una de las trilogías más bizarras del cine japonés de mafias, donde un policía causa una enorme guerra entre todos los grupos yakuza que conoce. Y no podemos cerrar las referencias sin citar Gangs of Wasseypur, de Anurag Kashyap, de la misma procedencia que Beeba Boys, y con la que se elevó el listón en términos de violencia y gags sofisticados.
Las mejores partes de la historia son curiosamente las que menos relación tienen con las mafias, y nos sorprenden con escenas muy peculiares, como por ejemplo una escena donde el carismático gángster Jeet, interpretado excelentemente por Randeep Hooda, sale de un juicio por asesinato y utiliza una de las cámaras en directo que lo esperan fuera para emitir un desafío a su rival de la vieja escuela Robbie Grewal (Gulshan Grover), o una pelea carcelaria alrededor de Jeet mientras mira sin pestañear un documental de David Suzuki en la televisión, o cualquiera de las escenas en las que Jeet debe aguantar a su madre como cualquiera que todavía vive con sus progenitores, aunque ya tenga a sus ordenes a un grupo de mafiosos.
Obviamente, en el reparto destaca Hooda por encima de todos, y por méritos propios, pues es una estrella de Bollywood, combinando la dureza que requiere un gran líder de la mafia con el respeto que profesa a su familia, pero el carisma del bromista Manny (Waris Ahluwalia) consigue apoderarse de muchas secuencias, como lo hace el protegido de Jeet, Nep (Ali Momen), que nos deja ver una evolución constante en su personaje. Aunque casi un personaje más podrían considerarse los trajes a medida con colores brillantes que contrastan muy bien con sus turbantes, y que dotan de un carisma personal a cada uno de los miembros de los Beeba Boys sin necesidad siquiera que hablen.

Dada la procedencia de la película podríamos haber esperado multitud de número musicales “made in Bollywood” con canciones típicas de las películas del país, pero Mehta busca una occidentalización de su cine, o más bien una orientalización del cine de mafias, y combina a la perfección temas actuales, con toques de rap y Hip Hop, mezcladas con canciones tradicionales, sonidos electrónicos y ritmo, mucho ritmo, para que no desentone con la línea general de la película.

Beeba Boys puede presumir de imágenes muy llamativas, ritmo trepidante, escenas divertidas, producción impecable y banda sonora idónea en la representación de un drama humano que se vive cada día en Canadá y pocas veces ha sido mostrado con tanto estilo.

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