60 SEMINCI. Sección Oficial. Crítica de ‘Fúsi’: Notable “dramedia” islandesa de Dagur Kári

Las críticas de José F. Pérez Pertejo en la 60 SEMINCI: 
Fúsi


Hoy ha sido presentada en la sección oficial de la SEMINCI la islandesa Fúsi, cuarto largometraje del director islandés (aunque nacido en París y formado en Dinamarca) Dagur Kári. Su primer film, Noi el Albino (2003) fue galardonada con múltiples premios internacionales, posteriormente siguieron Dark Horse (2005) y The Good Heart (2009), la única de sus películas que hasta la fecha ha sido estrenada y comercializada en DVD en España.

Aunque la acogida ha sido casi unánimemente favorable, ha habido cierto desacuerdo tras finalizar la proyección; mientras algunos espectadores se inclinaban por considerarla una comedia, otros entre los que me encuentro, pensamos que se trata más bien de un drama con tintes cómicos. Es igual. Sea una comedia con tono dramático o un drama salpicado de comicidad, Fúsi es una de las películas  más redondas exhibidas hasta ahora en la 60 edición de la SEMINCI, y ya va quedando muy poquito. 

Posteriormente en la rueda de prensa, pude comprobar que el propio Dagur Kári, director del film no estaba muy seguro de cómo catalogar su película. Sin embargo ha confesado que tenía muy claro desde el principio qué actor quería que interpretara el papel protagonista y que escribió el papel pensando única y exclusivamente en  Gunnar Jónsson para interpretarlo y, que de no haber aceptado, no habría realizado la película. 

No es un tema nuevo en el cine que las personas con una apariencia física peculiar tengan problemas para relacionarse con los demás y tiendan a encerrarse en sí mismas. Este es el caso de Fúsi, un hombre de un inmenso tamaño fruto de una considerable altura y de una obesidad, digamos mórbida, a la que acompaña de cierto síndrome de Peter Pan. Con los cuarenta ya cumplidos sigue viviendo en casa de su madre y su tiempo libre lo emplea en jugar con coches teledirigidos y juegos de rol sobre la Segunda Guerra Mundial con el único amigo que tiene. 

Con este aspecto físico y estas aficiones, no es de extrañar que a pesar de su edad no se le haya conocido novia alguna y sea objeto de (cruel) burla de sus estúpidos compañeros de trabajo en la cinta transportadora de maletas de un aeropuerto. Es entonces cuando tras una atinada presentación de personajes, el director Dagur Kári introduce el “chico conoce chica” a través de Sjöfn, otro alma solitaria interpretada por Ilmur Kristjánsdóttir y juntos tratarán de dar alivio a la devastadora soledad en la que viven sus días. 

Este es sin duda el tema central del film, la soledad, pero no tanto una soledad entendida desde un punto de vista físico, ni Fúsi ni Sjöfn están completamente solos, si no como un aislamiento emocional que lleva ya mucho tiempo larvado en el interior de cada uno. Ni Fúsi ni Sjöfn saben comunicarse, en el caso del primero porque no ha aprendido a hacerlo y en el de ella porque probablemente lo haya olvidado. 

Dagur Kári, que es también el autor del guion, acierta plenamente con la construcción del personaje de Fúsi, un hombre, perfectamente interpretado por Gunnar Jónsson, con una humanidad tan inmensa como su físico que a su edad descubre que se está perdiendo algo más que el amor o el sexo. Alrededor de este personaje gravita todo el resto del film, su desabrida madre con su hortera novio, su amigo Mörður (Sigurjón Kjartansson), una pequeña vecina de ocho años con la que aprenderá a jugar con las Barbies y la propia Sjöfn, de la cual no sabemos tanto como de Fúsi (su personaje no está tan bien definido en el guion) pero sí lo suficiente como para saber que además de sola, está herida. No sabemos quién, ni cómo ni cuándo pero es incuestionable que alguien, en algún momento le hizo mucho daño. 

La fotografía de Rasmus Videbæk resalta el frío islandés y contribuye a crear un ambiente gélido y un tanto inhóspito en el que Fúsi alimenta su soledad e introversión. El tono de la película es triste, de ahí que a mí, como decía al principio, me parezca más un drama, pero está salpicado de momentos de comicidad y de un tinte amable que convierte su visionado en recomendable incluso para público no acostumbrado al “cine de autor” puro y duro. 

Creo que es la película más “espigable” de las vistas hasta el momento, Fúsi tiene “personalidad seminci”, encaja perfectamente en el espíritu y esencia de este festival y es absolutamente coherente con muchísimas otras películas que han sido premiadas aquí a lo largo de la historia. Yo, desde luego la coloco en mi quiniela como firme candidata a Espiga de Oro.

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