60 SEMINCI. Sección Oficial. Crítica de ‘El mundo abandonado’: En busca del pasado perdido

Las críticas de José F. Pérez Pertejo en la 60 SEMINCI: 
El mundo abandonado

Existen varias obras literarias y cinematográficas que se ocupan del “mito” del Doppelgänger (doble andante), quizá la más conocida sea la maravillosa La Doble Vida de Verónica (Krzystoff Kiéslowski, 1991) en la que Irène Jacob daba vida a dos mujeres idénticas, una polaca y otra francesa, que no se conocían de nada pero compartían, además de un físico idéntico, algunas otras cualidades físicas y emocionales.
Este tema del doble sirve a Margarethe Von Trotta como punto de partida para su último film, El Mundo Abandonado, cuando Paul Kromberger (Matthias Habich) descubre en internet que existe una cantante de ópera idéntica a su recientemente fallecida esposa Evelyn y pide a su hija Sophie (Katja Riemann) que viaje a Nueva York para encontrarse con ella. La cantante en cuestión, Caterina Fabiani (Barbara Sukowa) se encuentra en ese momento interpretando Norma en la Metropolitan Opera y recibe a Sophie en su camerino dónde una serie de accidentales encuentros les permitirá conocerse más en profundidad. 
Margarethe Von Trotta deja por un momento su recurrente discurso feminista a través de películas biográficas sobre mujeres como la excelente Roxa Luxemburgo (1986) o la más reciente Hannah Arendt (2012) con la que consiguió la Espiga de Plata en la SEMINCI hace solo tres años, para filmar un elegante drama de connotaciones  autobiográficas acerca de secretos del pasado que afloran muchos años después en forma de dolorosas revelaciones. El guion escrito por la propia Von Trotta da lugar a un nuevo film sobre la fragilidad de los vínculos familiares, la reapertura de heridas que parecían curadas, los vacíos emocionales y la búsqueda de la felicidad a través de nuevas relaciones.
La directora alemana se rodea de sus dos actrices favoritas con las que ya había trabajado anteriormente, pero nunca con las dos al mismo tiempo. Su actriz fetiche, Barbara Sukowa, ha protagonizado varias de sus películas entre ellas la citada Hannah Arendt, y Katja Riemann había trabajado a las órdenes de Von Trotta en Yo soy el otro (2003) y La calle de las rosas (2006). Como se da la circunstancia de que además de excelentes actrices las dos son cantantes, la directora alemana ha aprovechado esta circunstancias para hacerlas cantar a lo largo de la película, y debo decir que aunque solo fuera por escuchar las tres intervenciones musicales de Katja Riemann ya valdría la pena ver el film.

Pero no es el caso, hay muchos más méritos en una película intensa en la que los personajes tienen mucho más que decir a través de un guion muy bien escrito en el que Von Trotta ha puesto el alma como corresponde en una película que parte de una historia personal y en la que hubiera sido fácil caer en la blandenguería emocional. Su dirección es depurada, no hay concesiones a la lágrima fácil y conduce la emoción por el mismo camino que el transcurso del relato.

Las ambientaciones (la casa alemana de Paul y Nueva York) están perfectamente retratadas por una magnífica fotografía de Axel Block y la música de Sven Rossenbach y Florian Van Volxem salpicada de canciones completan un film de bella factura y grandes interpretaciones.

Película potente en la 60 SEMINCI que mejora el agrio sabor de boca que nos dejó la jornada de ayer con tres películas muy flojas. Esperemos que la jornada de hoy nos devuelva al buen nivel que marcaron las tres películas del domingo. El mundo abandonado podría estar perfectamente en el palmarés y aunque aún es pronto para hacer quinielas, un premio de interpretación femenino compartido a Barbara Sukowa y Katja Riemann no sería ningún disparate.

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