60 SEMINCI. Sección Oficial. Crítica de ‘Elser (13 minutos)’: El regreso de Oliver Hirschbiegel al género que lo encumbró

Las críticas de David Pérez “Davicine” en la 60 SEMINCI:
Elser (13 minutos)
Durante el discurso que Hitler pronuncia el 8 de noviembre de 1939 con ocasión del aniversario del ‘putsch’ de Múnich, se arresta a un hombre en la frontera suiza por estar en posesión de determinados objetos sospechosos. Pocos minutos después explota una bomba en la cervecería muniquesa Bürgerbräukeller, justo detrás del atril desde el cual el Führer se ha dirigido a los congregados. El detenido se llama Georg Elser y es un carpintero de la localidad suaba de Königsbronn. Tras encontrársele un mapa del lugar del atentado y varios detonadores, se le envía a comparecer ante el jefe de la Policía Criminal en la Oficina Central de Seguridad del Reich, Arthur Nebe, y el jefe de la Gestapo, Heinrich Müller, para que lo interroguen. Por ellos se entera Elser de que su atentado no ha conseguido su objetivo, pues el hombre al que deseaba matar para detener la sangría de la recién comenzada Segunda Guerra Mundial había abandonado la cervecería 13 minutos antes de la explosión. Durante varios días Nebe y Müller prosiguen su interrogatorio, pero Elser se resiste a confesar la verdad. Finalmente, sin embargo, admite su autoría y relata los detalles de su acción y la historia que le llevó a cometerla.
Después del biopic sobre la princesa de Gales, Diana, Oliver Hirschbiegel, director de El hundimiento, regresa al género y las historias que tanta fama le han dado, y lo hace revelando las verdades inexploradas acerca de la resistencia interna a los nazis, centrándose en un periodo muy concreto, mostrando los acontecimientos previos y posteriores al intento de asesinato que podría haber cambiado la historia de la humanidad, y lo hace sin miramientos ni concesiones.
Fred Breinersdorfer, responsable del guión de la excelente Sophie Scholl – Los últimos días, se centra en Elser en la historia del valiente Georg Elser, que sin tener una tendencia radical en su vida, ni haber estado unido al Partido Comunista, intentó asesinar a los líderes nazis en el Bürgerbräukeller en Munich algunos meses después de que se declarara la guerra, pero a pesar de intentar dejar claro que es un lobo solitario, una vez es capturado, los torturadores de Elser se niegan a creer que actuó solo. Los detalles de la planificación y ejecución del intento de asesinato, así como la realización de los planos para sus interrogadores, son más convincentes que el creciente rechazo a la injusticia que marcó sus acciones.

La película arranca a modo de acción y suspense con paso ligero, mostrando la tensión de Elser en 1939, sudando mientras prepara los explosivos y el complejo temporizador en un agujero en la pared de la cervecería de Munich donde está prevista la presencia de Hitler, pero tras su detención hay un giro radical de estilo, y nos traslada a un drama, con tintes románticos, sobre los deseos de un hombre que no puede aguantar más la presión a la que someten a quienes no tienen los mismos ideales, y  ese es el auténtico punto de partida de la fascinante historia conocida por los estudiosos del Holocausto, pero desconocida por muchos. 

Christian Friedel encabeza el reparto de esta cinta, y lo hace con la misma entereza y calidad que demostró en La cinta blanca de Michael Haneke y Amour Fou de Jessica Hausner, presentando un personaje vulnerable pero determinado, capaz de anteponer su bienestar por el de los demás, con la capacidad de adaptación y superación para sobrevivir en una era donde su opinión poco valía, resultando convincente como alguien al que el amor es un gran punto de partida con unas convicciones más fuertes de lo que cualquier tortura pueda derribar. Junto a Friedel destaca Katharina Schüttler como su amada, un amor imposible en tiempos de guerra por las circunstancias que rodean su pareja. Ella, casada, debe ocultar ante los ojos de una sociedad su pasión hacia Elser además de mantenerse unida a un marido que la maltrata. Todas sus escenas van unidas al odio y al amor que siente hacia las dos personas con las que comparte su vida, y debe decantarse por lo que dicta su corazón o lo que es lo correcto de cara a los demás. Burghat Klaubner da vida a Nebe, encargado de sonsacar la información a Elser cueste lo que cueste, y encontramos la bipolaridad de alguien que se debe al  Führer pero cree en lo que cuenta Elser, aunque no sea lo que espera oír.

Hirschbiegel y sus guionistas ofrecen una película desgarradora, y entrelazan con maestría escenas de tortura de Elser a manos de la Gestapo con flashbacks que nos transmiten su creciente inquietud por el ascenso del nazismo, escenas yuxtapuestas empleadas con agilidad de tal forma que podemos ver como Elser está siendo brutalmente golpeado por sus interrogadores y al momento lo vemos disfrutando de la música y la tranquilidad en un bello lago de Constanza, o bien cómo permanece encerrado en una habitación claustrofóbica para contrastarlo con sus días junto a su amada, permaneciendo la cámara inquebrantable ante la brutalidad infligida a Elser por sus torturadores, pero se muestra más dócil en la época en la que Elser es un rebelde despreocupado y optimista. Las escenas estilizadas de Georg bajo la influencia alucinatoria del pentotal sódico dan la sensación de una pesadilla entre las escenas reales e imaginarias de los nazis torturándolo, pero hay ciertos momentos más íntimos en el interrogatorio que dicen mucho más sin ser explícitos, como los breves intercambios de miradas o palabras entre Georg y la secretaria del interrogatorio (Lissy Pernthaler), o la simple mirada de ella, en silencio, cuando levanta la vista de su libro mientras escucha la flagelación que hay detrás de la puerta

Elser contiene escenas de gran impacto, gracias en gran parte a la fotografía de Judith Kaufmann, capaz de incrementar la presión mental que ejercen sobre Friedel con la ambientación y luminosidad de la celda, con los brillos del metal y la suciedad de la humedad que rodea sus estancia cuando está preso, pero también la sensación de asfixia que genera el ambiente de la ciudad en la que reside, una ciudad bajo el peso de la opresión.

Estamos ante una película bien narrada, con un montaje armonioso, unas grandes interpretaciones  y una ambientación perfecta, que desarrolla con claridad y contundencia los acontecimientos previos y posteriores a un hecho que pudo marcar la historia de la humanidad para siempre.

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