60 SEMINCI. Sección Oficial (corto). Crítica de ‘Ernie Biscuit’: Plastilina repleta de ternura y drama

Las críticas de David Pérez “Davicine” en la 60 SEMINCI
Ernie Biscuit (cortometraje)
El cortometraje Ernie Biscuit es un retrato en plastilina de un taxidermista parisino sordo y solitario cuyo mundo da un vuelco total cuando aparece, a la puerta de su casa, una paloma muerta. 

Con un planteamiento tan básico, y una animación de stop motion sencilla, parece sorprendente que se puedan esconder tantos sentimientos y tenga tanta personalidad este cortometraje, que en ocasiones nos recuerda a los trabajos más lúgubres de Tim Burton pero que tiene identidad propia y un estilo personal que lo distancia de cualquier otra comparación, siendo un corto conmovedor a la par que divertido, donde humor y tragedia se combinan como lo hace la plastilina para dar forma a los personajes.
La calidad del mismo queda patente no sólo desde el primer fotograma, sino incluso antes de entrar en la sala a verlo, pues detrás de él está Adam Elliot, uno de los mejores directores de animación del momento, y ganador de un Óscar en 2003 por su anterior trabajo, Harvey Krumpet, primera parte a su vez de la trilogía que continúa ahora continúa con Ernie Biscuit. De nuevo, para la narración del corto se acompaña de John Flaus, colaborador habitual de Elliot, y como no podía ser menos, la narración de la historia es impecable.
Tras un inicio alegre, Ernie Biscuit se desarrolla pausadamente para que conozcamos mejor al protagonista, cómo Ernie se quedó sordo, el origen de su nombre y también sus antiguas historias de amor. A partir de ahí, vemos el desarrollo de las vivencias actuales del protagonista, con un irónico sentido del humor, al que el blanco  negro le queda tan bien como la música que complementa las imágenes.
Es interesante como en un momento de Ernie Biscuit se dice que la taxidermia ya no está de moda, por lo que los taxidermistas tienen que ser ingeniosos para seguir trabajando en lo que les gusta, lo que bien pudiera ser un reflejo de los sentimientos de Elliot en relación a la animación con stop motion en una época en la que todo parece que tiene que estar animado por ordenador y visualizado en 3D, pero al igual que se las ingenia el taxidermista en el corto, Elliot sabe muy bien como realizar obras tan personales que tenga un valor muy por encima del de muchos largometrajes de gran presupuesto.
Ernie Biscuit tan sólo tiene una pega, y es no ser un largometraje, pues nos quedamos con ganas de ver más  aventuras de Biscuit. 

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