Crítica de ‘Misión Imposible: Nación Secreta’: Una buena comedia de acción con un héroe un tanto distante

Las críticas de Carlos Cuesta: Misión Imposible: Nación Secreta

La saga Misión Imposible ha llegado a su quinta entrega capaz de superar el reto de no repetirse en exceso ni caer en el ridículo, pese a mantener sus gags, su identidad y sus tópicos. No es algo del todo sencillo, en un tipo de cine que a base de encadenar títulos se acaba convirtiendo en una parodia de sí mismo. Para salvar esta cuestión, Misión Imposible: Nación Secreta mantiene e incluso potencia la fórmula de comedia de acción y otorga para ello más importancia al papel de Simon Pegg. La producción hace bien en no tomarse demasiado en serio, pese al alto nivel de espectacularidad y entretenimiento.
La concepción cinematográfica de Cristopher McQuarrie (presente en la carrera reciente de Tom Cruise como director de Jack Reacher y como guionista de Al filo del mañana) se hace palpable en el equilibrio entre humor y acción y también en la velocidad y fluidez de las escenas de lucha, tiroteos y persecuciones. Tom Cruise vuelve a estar sobresaliente a la hora de encarar los retos acrobáticos que se le plantean al encarnar de nuevo a Ethan Hunt, pese a que se percibe su actuación menos fresca e incluso un tanto ausente. También es justo reconocer que es admirable que este profesional siga siendo quien dé la cara en la escenas de riesgo, ya sea saltando desde edificios o colgándose de un avión en marcha.

En esta ocasión el equipo de Misión Imposible se enfrenta a su absorción por parte de la CIA, una vez que ciertos sectores del gobierno consideren que los agentes de esta fuerza son un tanto incontrolables, incluso peligrosos para la seguridad pública. Al mismo tiempo, el responsable de la CIA (Alec Baldwin) cree que Ethan Hunt está inventado la existencia de una supuesta organización criminal llamada El Sindicato, para evitar que el programa Misión Imposible sea cancelado. Hunt deberá jugar de nuevo el papel de prófugo mientras trata de averiguar las intenciones de Solomon Lane (Sean Harris), el despiadado líder de una poderosa banda de ex agentes de Misión Imposible.
En este trance se cruza en su camino una atractiva espía de intenciones y lealtades más que dudosas (Rebeca Ferguson), reaparece otro habitual del equipo como es el actor Ving Rhames y repite con aparición importante pero discreta Jeremy Renner, a quien se suponía relevo de Cruise si la franquicia no obtenía los resultados esperados en su cuarta entrega. No fue así, Cruise aún aguanta el tirón y sigue siendo el líder indiscutible a pesar de sus 53 veranos. En esta película, los diálogos insisten en el carácter casi legendario de su personaje, lo que hace dudar de si esa cierta distancia que se percibe en su actuación se debe a necesidades del guión, a una evolución del personaje o a un agotamiento del actor respecto de este papel.
En el apartado interpretativo, Simon Pegg asume con eficiencia y descaro galones de protagonista en algunos tramos de la película; Rebeca Ferguson seduce a Ethan Hunt y también al público con su belleza poco convencional y con una interpretación razonablemente buena, y el antagonista de turno Solomon Lane es uno de los más peligrosos y perturbadores vistos hasta el momento.
En cuanto a la acción, resultaba difícil superar el listón de sofisticación tecnológica e inventiva coreográfica de Protocolo Fantasma, pero lo cierto es que podemos decir que lo han logrado. La imprescindible escena de infiltración imposible, en este caso acuática, es uno de los ejemplos más notables de cómo McQuarrie ha acertado en el uso de los planos subjetivos. Espectacularidad, angustia, emoción y originalidad en 2D se aúnan para dejar en evidencia el fraudulento 3D al que nos está acostumbrando el cine actual.
Si no afirmo que se trata de la mejor entrega de la saga es porque a estas alturas Misión Imposible ya ha perdido parte de su capacidad de sorprendernos. Pese a ello, la decisión de afianzar el estilo más bien cómico de la cuarta entrega se ha resuelto acertada, lo que combinado con una dirección estupenda hace que la simpleza argumental se pueda pasar un poco por alto. La película cumple lo que promete, queda lejos de defraudar a los entusiastas de la saga y sabe cuál es su sitio en la cartelera. Con la sexta entrega ya anunciada, esperemos que la franquicia sepa mantener la dignidad, lo que va reclamando que en algún momento se vaya acabando y pasemos a otra cosa.

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6 comentarios sobre “Crítica de ‘Misión Imposible: Nación Secreta’: Una buena comedia de acción con un héroe un tanto distante

  • el 14 agosto, 2015 a las 10:38 pm
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    Totalmente de acuerdo en todo lo que has dicho Óscar. No pienso nada contrario de lo que has escrito.

    Ha sido un MI más se Simon Pegg que de Tom Cruise. Renner y Rhymes, dos simples figurantes y Baldwin… Sustituible, pero correcto.

    Grandes escenas de acción intercaladas con mucha comedia.

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  • el 15 agosto, 2015 a las 7:21 am
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    Yo estoy de acuerdo en todo lo que has dicho, salvo en lo de llamarme Óscar. Je je je.

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  • el 15 agosto, 2015 a las 7:48 am
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    Otro totalmente de acuerdo con tu crítica. Una buena comedia de acción, con grandes puntos, en la que Simon Pegg destaca y no podía faltar una "chica Bond".

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  • el 25 agosto, 2015 a las 11:54 am
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    Genial peli y además en la línea de la magistral entrega anterior de Brad Bird… y completamente de acuerdo con lo dicho. También sois geniales. Salu2 a to2.

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