Crítica de ‘Bernie’: Richard Linklater entre la comedia negra y el falso documental

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: 
Bernie

Caprichosas curiosidades de la distribución cinematográfica hacen que se estrene en España con cuatro años de retraso la película Bernie cuando su director, Richard Linklater, ya tiene dos películas posteriores estrenadas en nuestro país y editadas en DVD y Bluray.

La filmografía de Richard Linklater es tan brillante como irregular, yo ya he escrito en alguna ocasión que estaré eternamente agradecido a alguien que ha dirigido las tres maravillosas películas que componen su trilogía Antes de: Antes del Amanecer (1995), Antes del Atardecer (2004) y Antes del Anochecer (2013). El pasado año 2014, se estrenó su film de más éxito hasta la fecha, la brillante y original Boyhood (momentos de una vida) que se convirtió en una de las películas del año (2 Óscar, 3 Globos de Oro, 3 BAFTA, Premio al mejor director en el Festival de Berlín…) y algo me dice que, de no haber sido por el tremendo éxito y repercusión internacional de Boyhood, la película que ahora nos ocupa, Bernie, que es de 2011, no se habría estrenado nunca en los cines españoles. Tampoco me atrevo a asegurar que hubiera sido una gran pérdida a pesar de que hay aspectos notables en Bernie.

Tal vez debería empezar por admitir una importante aversión personal por un tipo al que nunca le he visto la gracia por ninguna parte llamado Jack Black, y con esta premisa, me resulta muy difícil disfrutar de los buenos momentos de Bernie, porque Bernie es Jack Black, y su presencia es absolutamente constante en pantalla durante cada minuto del metraje. Apartar la vista de la pantalla cada vez que salga su meliflua cara me privaría de ver la película, así que he hecho acopio de paciencia y me he impuesto la penitencia de contemplar durante cien minutos su artificiosa gestualidad y escuchar su atildada voz en los infinitos momentos en los que Linklater le pone a cantar.

Basada en hechos reales, Bernie relata la tortuosa relación que se entabló en Carthage, un pueblecito de Texas entre Bernie Tiede (Jack Black) subdirector de una funeraria y una anciana engreida, soberbia y antipática (Shirley MacLaine). Evitaré avanzar mucho más en el desarrollo de la trama porque conocerla de antemano no hará ningún bien al espectador que se asome a esta curiosa película con estructura de falso documental (curiosa elección tratándose de un caso real) y tono de comedia negra.

Durante el primer tercio de película, Linklater se afana en que conozcamos a Bernie y que le amemos (en mi caso sin éxito) como lo hacen todos sus convecinos, admirados de su personalidad plagada de generosidad y una infinita capacidad de empatía con los familiares de los fallecidos a los que acompaña en su dolor en tan luctuoso trance con una ostentosa sensibilidad que a mí me resulta demasiado impostada.

El segundo tercio de película es ocupado por la relación entre Bernie y la millonaria viuda Marjorie Nugent interpretada por MacLaine. El tono de comedia se va haciendo poco a poco más negro y el relato se aproxima lentamente hacia un previsible (incluso para los que no conocíamos la historia real) desenlace que dará lugar al tercio final de película en la que vuelve a imponerse el carácter de (falso) documental con las repetidas (y un tanto cansinas) intervenciones a cámara de los vecinos de Carthage que se deshacen en elogios hacia Bernie. En esta última parte del film, podría entenderse Bernie como una fábula moral acerca de la hipocresía de la sociedad que valora a los demás, no en función de sus actos si no de lo que obtiene de ellos, pero este análisis implicaría contar la película, cosa que no pienso hacer.

El problema es que a Linklater se le va la mano con el tono de comedia negra y ni Jack Black ni ninguno de los restantes miembros del reparto parecen tomarse demasiado en serio sus personajes y componen caricatura que terminan por cansar. Hasta la gran Shirley MacLaine, uno de los últimos mitos vivos del gran Hollywood, se acomoda en repetir su conocido registro antipático y su interpretación está muy lejos de sus mejores (e inolvidables) papeles.

Completa el trío protagonista Matthew McConaughey que en 2011 todavía no se había redimido a ojos del público cinéfilo con sus portentosos trabajos en Mud (Jeff Nichols, 2012), Dallas Buyers Club (Jean-Marc Vallée, 2013), Interstellar (Christopher Nolan, 2014) o la televisiva serie True Detective. Aquí, en Bernie, se limita también a cumplir con una interpretación un tanto artificiosa muy en el tono general de la película, encarnando al abogado del distrito, Danny Buck.  

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